domingo, 10 de mayo de 2009

TVE (la que se avecina).

Si llueve, es porque el gobierno es una mierda. Y si no llueve, es porque el gobierno es una puta mierda. Nunca estamos contentos cuando el gobierno cumple con su obligación más antigua: que no estemos contentos. Para amenizarnos un poco la crisis, ahora dicen que la tele del Estado (no, Cuatro no, la otra –no, La Otra no, “la otra”-) dejará de financiarse con publicidad y lo hará con un poco de aquí y un poco de allá. Un poco con los impuestos de todos, y ahora podrá ser realmente cierto que nunca vemos lo que hacen con nuestros impuestos. Un poco con el despido del doctor ese tan adorable que por lo visto se quedaba con los dinerillos de la publicidad, precisamente; ya no habrá más casos: muerta la rabia se acabó el perro. Un poco con los ingresos por publicidad de las demás cadenas, suponiendo que no tengan que cerrar por falta de ingresos. Un poco con la contribución de las compañías telefónicas, por qué no. Y alguna cosilla más. Tal vez, si aplican los mismos criterios que valen para la SGAE, también acaben arañándoles algunos céntimos a los fabricantes de gafas bifocales, que sirven precisamente para ver la tele mientras se lee el periódico. Que alguien calcule si es fifty-fifty, no vayamos a caer en alguna injusticia.

Si la tele pública vive de la publicidad, nos parece mal porque entra en la espiral de la programación comercialista, vendida al share y en consecuencia volcada a lo que gusta a más gente. Democrático en sentido literal, pero no muy responsable. Porque la gente corriente nos vengamos de la vida que llevamos viendo telenovelas, y los premios de Cifras y Letras nos resultan irrisorios comparados con los de Gran Hermano. No nos gusta llegar del trabajo y tener que pensar, la verdad. Y si a la hora de la siesta ponemos Jara y Sedal es precisamente porque el murmullo del narrador nos ayuda mejor a coger el sueñecito. Pero sí, lo suyo sería que la tele pública emitiera sólo cosas no de interés público, porque ya ve usted que los intereses que tenemos son más bien privados, sino de utilidad pública. Que sirvan para que las personas mejoren, de alguna forma.

Por otro lado, nos parece mal que la tele pública deje de vivir de la publicidad precisamente ahora. Se puede pensar que, como empresa, es el mejor momento porque el descenso de la inversión publicitaria es alarmante; osea, que es más factible sacar el dinero de cualquier otro sitio por imperativo legal. Pero ya que están hablando de nuestros impuestos, si nos preguntaran a los españolitos seguramente preferiríamos que desaparezca TVE al menos hasta que pase la crisis (es nuestra crisis, igual que es nuestra tele); si estamos sacrificando cosas más importantes por falta de cuartos, bien podríamos sobrevivir sin un par de canales de televisión. Y si preguntaran a las empresas que van a tener que pagar, con dinero que ganaban en parte gracias a anuncios que ya no van a poder emitir, dirían lo mismo. Y a las otras cadenas, mejor ni preguntarles.

Como ciudadanos, y dejando al margen lo anterior, nos puede consolar pensar que si TVE no tiene que depender de la publi, será más libre para emitir lo que debería emitir. Ahora bien, la responsabilidad de emitir contenidos socialmente útiles incluye también la responsabilidad de que esos contenidos estén bien producidos. Que apetezca verlos, vaya. Porque sienta muy mal pagar por nada. Si Canal Plus está yéndose al garete porque cada vez cuesta más encontrar a alguien dispuesto a pagar por ver la tele, el gobierno debería hacer una reflexión seria sobre lo que está haciendo. Es decir, con lo que piensa hacer con ese dinero que nos va a cobrar sí o sí a todos para hacer nuestra tele.

Claro, que bien pensado... ¿Cómo van a pagar su cuota las demás cadenas si todos nos quedamos viendo La2?